La crisis de vocaciones provocará un reagrupamiento de jesuitas y el abandono del Observatorio del Ebro. Los padres Alberca, Santclement y Moncal, se llevarán de Roquetes el aprecio de la gente y la admiración por su trabajo científico. La noticia la hemos recogido del Diario de Tarragona.
Siempre me llamó la atención esta comunidad que encarna en sus personas la fe y la ciencia, seguidores a la vez de Dios y de Galileo, quien en realidad seguía también a Dios. Continuadores de los magos de Oriente que vieron la estrella.
Los jesuitas dejarán un sismógrafo que registró el terremoto de San Francisco en 1906; ya no aplicarán sus ojos al telecopio escrutador de la Vía Láctea, pero no dejarán de relacionarse con aquel que dijo en su palabra creadora: «Haya en el firmamento de los cielos lumbreras para separar el día de la noche». Ni olvidarán a aquella, que celebramos hoy, que tiene «la luna bajo sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas».






