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"En los veinte últimos años los casos de Esclerosis Múltiple se han duplicado"
Esta Noticia fue editada el: 25-01-2017

Entrevista a Dionisio Fernández Uría en la prensa

(El Comercio)

«Lo mejor para tener un cerebro sano es ejercitarlo y darle mucha caña»

Dionisio Fernández Uría Neurólogo gijonés, ingresa mañana en la Academia de Medicina

«Nos cuidamos tanto del sol que nos falta vitamina D, y eso es un factor de riesgo para la esclerosis múltiple», alerta este facultativo de Cabueñes

LAURA FONSECA GIJÓN - Dionisio Fernández Uría (Gijón, 1957), neurólogo del Hospital de Cabueñes, se convertirá mañana, jueves, en nuevo miembro de la Real Academia de Medicina de Asturias. Este especialista, que hizo su residencia en el antiguo Hospital Covadonga (Oviedo) y que fue jefe de Neurología en el San Agustín (Avilés), coordina desde octubre del pasado año en Cabueñes la primera Unidad de Esclerosis Múltiple que funciona en la sanidad pública asturiana. Fernández Uría tomará posesión en un acto abierto al público que se celebrará a las ocho de la tarde, en el salón de actos del Colegio de Médicos, en Oviedo. En su discurso hablará sobre la enfermedad que ha marcado su carrera profesional y que le ha convertido en uno de los mayores expertos del país, la esclerosis múltiple sobre la que advierte que se ha duplicado en las dos últimas décadas, en especial, en mujeres.

¿Cómo ha evolucionado la esclerosis múltiple en estos años?

Es un trastorno que ha ido a más y que por lo que vemos en las consultas, seguirá subiendo.

¿De cuándo datan los primeros casos?

El primero que podríamos considerar oficial es el de una mujer holandesa, allá por el año 1300, que se llamaba Lidwina de Schiedam. La joven en cuestión tenía claros síntomas de esclerosis múltiple; sufría lo que siglos después se diagnosticaría como brotes. Se trata de episodios que hacen que el enfermo pierda temporalmente determinadas facultades, como la visión o la fuerza en las piernas. Esos brotes de enfermedad y mejoría repentina, algo típico de esta dolencia, se atribuyeron en su día a curaciones milagrosas, con lo que Lidwina acabó siendo declarada Santa por el Papa Pío XIII y convirtiéndose en la patrona de los enfermos crónicos. No obstante, quien puso nombre y quien hizo la primera descripción científica de la enfermedad fue Jean-Martin Charcot en el año 1868.

¿En qué consiste este trastorno?

A grosso modo, es lo que entendemos como una enfermedad desmielinizante, un trastorno que hace que el organismo pierda la mielina, una sustancia que podríamos equiparar al plástico que envuelve a los cables eléctricos para mejorar la conducción de la energía.

¿Y esa pérdida qué genera?

La pérdida de mielina viene motivada por el propio sistema inmunológico, que interpreta que esta sustancia es un enemigo y por error, la ataca, provocando lesiones. Si la mielina que desaparece es la del nervio óptico, el enfermo sufrirá problemas de visión; si por el contrario la carencia es en la médula, le producirá una debilidad en las piernas o en los brazos. La sintomatología es variadísima. Para poder diagnosticarla de manera certera una esclerosis múltiple hay que descartar cerca de un centenar de patologías con síntomas similares.

Dice que es un problema de salud que va a más. ¿Cuánto más?

En los veinte últimos años se ha duplicado. Fuimos uno de los primeros equipos que realizamos un estudio de prevalencia en España y si en la década de los noventa había dos casos por cien mil habitantes al año ahora ya estamos en cuatro afectados por cien mil. La enfermedad se ha disparado y, de forma especial, en mujeres jóvenes. Estimamos que en Asturias puede haber unos 1.200 enfermos. Solo en la unidad de Cabueñes tenemos 400 personas en tratamiento.

Afecta sobre todo a gente joven, ¿no?

Sí, y eso es lo que más impacta, porque es una dolencia que, en ocasiones puede ser muy incapacitante. Suele aparecer entre los 25 y 30 años.

Dice que aumenta más en mujeres, ¿alguna explicación?

Hay tres afectadas por cada hombre. No se sabe muy bien la causa, pero se supone que es un factor genético y hormonal.

¿Se sabe qué es lo que produce la esclerosis múltiple?

Como ocurre en la mayoría de las enfermedades autoinmunes, se desconoce la causa. Sabemos que hay una susceptibilidad genética a padecerla y también otros factores, como haber padecido mononucleosis infecciosa, lo que aumenta tres veces el riesgo. El abanico es amplio e, incluye, a su vez factores externos.

¿Como cuáles?

La baja exposición a la luz del sol.

¿Y eso por qué?

Por la falta de vitamina D, que es otro factor de riesgo que contribuye a la aparición de la enfermedad. Nos cuidamos tanto, tanto del sol, que al final tenemos carencia de vitamina D. El tabaquismo y la obesidad infantil son otras de las causas.

¿Y la contaminación?

Todavía no se ha demostrado si hay relación con ese tipo de tóxicos.

¿Hay tratamiento?

Sí, hay tratamientos para intentar detener la enfermedad. Recuerdo que cuando empecé en esto no había casi ningún fármaco y ahora tenemos una docena. No son la panacea, pero contribuyen a paliar el trastorno. Eso sí, son carísimos y afortunadamente, en España, están costeados por la sanidad pública. Es una gran suerte.

¿Cuánto cuestan?

Los que estamos utilizando actualmente cuestan desde diez mil a veintidós mil euros al año por paciente.

El Hospital de Cabueñes cuenta con la primera unidad integral de esclerosis múltiple. ¿Costó mucho conseguirla?

Costó, costó. Llevamos años trabajando por esa unidad, pensada sobre todo para beneficiar a los pacientes.

¿Costó más porque Cabueñes no es el HUCA?

Sí, sin duda. Parece que lo que no se hace en el HUCA es difícil que se haga en otros sitios, pero al final estos proyectos dependen también de la gente, del equipo y del empuje que tenga.

¿Cuál es el futuro al que se enfrenta la esclerosis múltiple?

Hay abiertas muchas líneas de investigación, pero las más interesantes son las relacionadas con el uso de células madre. Pero todavía no hay nada de aplicación clínica.

¿Cómo evolucionó la neurología desde que empezó como médico?

Cambió muchísimo. Cuando empecé como residente en el viejo Hospital Covadonga nos pegamos por ver cómo se hacía un escáner. La llegada de la resonancia, años más tarde, fue una auténtica revolución.

Para un gijonés, ¿supone algo especial ingresar en una academia, digamos, tan "capitalina"?

(Risas). Nunca fui de la "guerra" entre Gijón y Oviedo. Para mí supone un gran honor que sean mis propios colegas, algunos de ellos los tuve como profesores, los que me hayan elegido.

¿Algún consejo para mantener el cerebro sano?

Ejercitarlo, no dejarle descansar, meterle caña.

Foto Angel