Noticias / Entrevista al P. Inocencio Martín Vicente, S.J. en la prensa
Esta Noticia fue editada el: 21-03-2017

Entrevista al P. Inocencio Martín Vicente, S.J. en la prensa

(La Nueva España)

INOCENCIO MARTÍN VICENTE S. J. | Coordinador de los trabajos de la Compañía de Jesús en Asturias, que recibirá la medalla de oro de la ciudad

"La devolución del Sagrario y el Cristo de la Paz a la Iglesiona va por buen camino"

"Al adolecer de escasez de jesuitas nos estamos planteando la posibilidad de dejar la parroquia de la Inmaculada; se hablará con el Arzobispado"

I. Peláez - Faltan meses para que llegue el día de San Pedro pero la Compañía de Jesús ya muestra su satisfacción por la medalla de oro de la ciudad con que les homenajeará el Ayuntamiento tras ser propuesto por Foro Asturias. Un reconocimiento a todos los jesuitas por la vinculación con Gijón y su acción social desarrollada desde 1882 cuando se instalaron en lc ciudad, primero en la Basílica del Sagrado Corazón, luego llegarían el colegio de la Inmaculada Concepción, el Revillagigedo, el Hogar de San José y su paso por la Universidad Laboral. Una galardón "merecido" en palabras del jesuita Inocencio Martín, coordinador de los trabajos de la Compañía de Jesús en Asturias.

- ¿Esperaban recibir la medalla de oro de la ciudad?

-Algo nos esperábamos pero no en la manera en la que se nos ha concedido. Hubo un tiempo el deseo por nuestra parte, con motivo del 125º. aniversario del colegio, e incluso se llegó a pedir al Ayuntamiento. Pero la concesión ahora es por los 125 años de la acción social de la Compañía de Jesús en Gijón. Me extrañó y sorprendió gratamente porque eso engloba, además del colegio, la labor social en torno al barrio de El Natahoyo, con el Hogar San José y el Revillagigedo, los 25 años en la Laboral, la biblioteca del padre Patac y el herbario del padre Laínz. Algo de influencia hemos tenido y algo bien hemos hecho.

- ¿Ustedes no llegaron hace más de 125 años?

-Sí, en 1882 llegaron dos padres que hicieron una pequeña residencia. Se dedicaban a las misiones populares en las zonas rurales e iglesias.

- ¿Es merecida?

-El grupo que lo ha presentado ha considerado que hay suficientes datos objetivos para que la compañía se llevase esta medalla. Creo que es merecida y estoy satisfecho por la cantidad de gente (jesuitas, profesores y laicos) que han ido aportando desde su profesión o vocación a esta labor ingente que la compañía ha hecho en Gijón. No sé si había más colegios en Gijón cuando se inauguró el nuestro, pero sí estoy seguro que la escuela de Formación Profesional del Revillagigedo se monta donde no había nada. La mano especializada de todo el trabajo industrial ha venido por el Revillagigedo.

- ¿En qué momento se encuentra el colegio de la Inmaculada?

-Se encuentra en un buen momento. El año pasado quedamos preocupados porque bajó la matrícula de bachillerato, no así en el resto de etapas donde, desgraciadamente, queda mucha gente fuera. El de las admisiones es el peor momento para nosotros, porque queda gente fuera adicta al colegio por tradición, por su historia, por ideología, por creencia en la forma de educar de los jesuitas o porque de toda la vida sus abuelos y padres fueron a los jesuitas. Y no pueden entrar por la dichosa normativa de la administración aunque te lluevan solicitudes. No tenemos problema de demanda y ojalá pudiéramos aceptar más pero la normativa es la que es. Este año está bastante animada la cosa, incluso saldrá el bachillerato de humanidades y también el de arte, que me da una gran alegría.

- Por esa misma norma, ¿entra gente que no comulga con la filosofía del centro?

-Nos lo encontramos cada día más. No sé qué porcentaje entra porque realmente se da una concepción humanista cristiana del hombre o porque hay clase de religión o convivencias y ejercicios. Eso cada vez es especie más escasa y se nota. Hay que hacer esfuerzos por captar la atención, no solo de los niños, también de los padres. Hay bastante gente que viene por la marca jesuitas y no tanto por ideología o el paradigma de la educación ignaciana.

- ¿Y en lo deportivo?

-Lo paraescolar y paradeportivo es un gran valor para el centro. A partir de las cinco y media, cada tarde es una ebullición de chavales entrenando a fútbol, baloncesto, balonmano, voleibol. A veces tengo la impresión de que es tanto lo que hacemos, que puede ser que abarquemos demasiado.

- ¿Por eso van a dejar la parroquia de la Inmaculada?

-Notamos una bajada de sacerdotes y mientras que en servicios y ministerios podemos hacer una labor conjunta entre laicos y jesuitas, en las parroquias no. Es decir, podemos hacerlo en cuanto a pastoral o sacramental pero nadie puede decir misa ni casar ni bautizar si no es jesuita. Al adolecer de escasez de jesuitas, algo tenemos que reducir. Se está planteando la posibilidad de dejarlo. Está en cuestión y, por lo que puedo captar, es fácil que solicitemos al arzobispo la cesión de la parroquia. La iglesia seguiría abierta y con culto público. Hay una petición y estamos en espera de entrar en diálogo con el arzobispo. En la Inmaculada tenemos una parroquia dentro, como es el colegio, con muchos padres y muchos niños. Igual tenemos que cerrar uno para atender lo otro.

- ¿Ya está en marcha la reforma de la ermita de San Esteban del Mar?

-Era un viejo deseo de la Compañía y va en recuerdo a nuestro amigo Chema Cabezudo, que hizo el proyecto de reforma y desgraciadamente no lo verá con sus ojos, aunque seguro que desde el cielo verá cómo su hijo Chema -también arquitecto- lo lleva a cabo. Había gente de los Rotarios interesados y se pusieron en contacto con nosotros. Hemos hecho un convenio con ellos pero sin ceder la titularidad. El barrio de El Natahoyo gana un edificio integrado dentro del barrio, retrasaremos el muro y se pondrá en suelo urbano, aunque será de la Compañía también. Se ofrece a la ciudad para organizar actos cívicos, ciudadanos, culturales y exposiciones que deben contar con el permiso de la Compañía de Jesús

- ¿Qué posición seguirá la compañía con las peticiones que piden el retorno del Cristo de la Paz y el sagrario a la Iglesiona?

-Decisión no hay. Atención positiva sí. Hay una ciudad de por medio, Burgos, y no se trata de cogerlo un día y traerlo. Hay que hacer las cosas con un poco de consideración. Diría que no va a ser a las inmediatas, pero está avanzada la decisión a una posible devolución. Y lo desligaría de la medalla, porque parece que lo hacemos porque nos dan la medalla. O al revés, parece que nos la dan para que lo devolvamos. No hay que mezclar la medalla con el asunto de la Cruz y el Sagrario, que va por buen camino. Pido paciencia a los feligreses porque la Compañía está por la labor de resolverlo.

Foto Angel