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«Lo paso muy bien con los adolescentes y ahora en la Universidad estoy viviendo una experiencia fantástica.»
Esta Noticia fue editada el: 11-02-2018

Entrevista a Lucía Rodríguez Olay (p.1992) en la prensa

(La Nueva España)   

LUCÍA RODRÍGUEZ OLAY | Doctora en Filología Hispánica y profesora del Inmaculada

"En momentos profesionales difíciles, estar en el aula me sirvió de tabla de salvación"

"Soy muy disciplinada, más en la clase que a título personal; tengo mucha paciencia y una virtud: sé gestionar muy bien el tiempo"

Por Cuca Alonso - Es menuda y alegre, pero posee una recia personalidad. La docencia le entusiasma, por ello ha recibido un galardón nacional. La adoran sus alumnos, y ése es su premio principal.

- Definase por favor.

-Nací en Gijón en 1974, y tengo un hermano un año más pequeño. Creo que soy trabajadora y tenaz, entro por una pared. Responsable, positiva y extrovertida; hablo mucho. Estoy casada y tengo dos hijos, una niña de 15 años y un chico que va a hacer 12. Los dos son buenos estudiantes.

- ¿De pequeña jugaba a las maestras?

-Sabía que quería hacer algo de letras. Me gustaba la comunicación, el periodismo, leer, el derecho? Me tiraba mucho la medicina pero como tenía que haber escogido Matemáticas y Química, que no me gustaban nada, tuve que renunciar y acabé decantándome por la Filología.

- ¿Cómo fue su formación?

-Hice el Bachiller en el colegio de la Inmaculada. Mi marido también fue alumno de los jesuitas y mis hijos están en el colegio. Luego hice Filología en la Universidad de Oviedo.

- ¿Su vida laboral empezó en los jesuitas?

-No, estuve un año en Italia, luego hice los cursos de doctorado, y nada más terminarlos me contrataron en un colegio de Oviedo, el de Las Hijas de María. Pero al año me llamaron los jesuitas; se había producido una vacante de lengua española; vine y aquí estoy, llevo 18 años. Pasé por diferentes fases, fui jefa de departamento, subdirectora de Secundaria, y el año pasado vi la oportunidad de ser profesora asociada de la Universidad, me presenté y me cogieron.

- ¿Y va ser titular?

-Ese es un camino largo. De momento estoy disfrutando. Conjugo ambas actividades. Los niños son muy responsables, y mi marido ayuda en casa.

- ¿Le gusta la docencia?

-Muchísimo, me encanta.

- ¿Quién ha sido su referente?

--He tenido varios, como los profesores del colegio, y en la Universidad también conocí a personas muy interesantes desde el punto de vista científico y humano.

- ¿Cómo se las arregla para combinar la vida familiar con la profesional?

-Soy muy disciplinada y luego tengo una virtud: sé gestionar muy bien el tiempo.

- ¿Tiene paciencia infinita?

-Tengo mucha paciencia, sobre todo en el aula, pero en las cosas personales, no tanta.

- ¿Sabe imponer su autoridad?

- Sí. Creo que ganada, no impuesta.

- ¿Qué la carga de moral o de energía?

-En momentos profesionales difíciles, estar en el aula con los chavales me han servido de soporte, de tabla de salvación.

- ¿Con quién se lleva mejor, con las chicas o con los chicos?

-Me llevo muy bien con todos. Lo paso muy bien con los adolescentes y ahora en la Universidad que es otro mundo estoy viviendo una experiencia fantástica.

- ¿Qué opina de la oficialidad del bable?

-Es un tema escabroso, que presenta muchas dificultades, complejísimo. Un rotundo sí no lo daría. Creo que es una lengua que se usa en casa, pero la oficialidad? No veo su necesidad.

- ¿Cuánto tiempo lleva en la Universidad?

-Empecé este año. Salieron las plazas de profesor asociado, me presenté al concurso y la obtuve.

- ¿Quién es elemento desestabilizador en una clase?

-Eso es difícil, puedes encontrar un líder negativo en el aula, que a veces los hay, pero el profesor tiene que encontrar los recursos para atajarlo.

- ¿Y los teléfonos móviles?

-La tecnología es algo bueno. De hecho en el colegio, en Secundaria no tienen libros, sólo ordenadores y para mí no ha sido un impedimento. Ellos usan lo que tú le enseñas a usar, pero la tecnología se impone.

- ¿De qué se siente más orgullosa respecto a su carácter?

-De la constancia. No me rindo fácilmente.

- Ha recibido usted un premio nacional como mejor docente. ¿A propuesta de quién?

-Han sido los antiguos alumnos. Fue una sorpresa, me llegó un correo y me puse contentísima. Pero lo más bonito es que fue una manera de darme las gracias esos alumnos, que algunos ahora son mis amigos. Quedé la séptima de diez. Ganó una chica canaria que es profesora de Educación Física en un Instituto de Canarias. Se presentaron más de mil y de esos mil quedaron trescientos. Y de los trescientos, solo seleccionaron a diez. Estar entre esos diez? Pedían muchísima documentación, desde cuestiones curriculares a metodología, sistemas de innovación?

- ¿Quién lo organizaba?

-Una asociación gallega que se llama Educa, con la colaboración de Abanca.

- - ¿Qué sueño le queda por realizar?

-Muchos. De mano, si Dios quiere el año que viene voy a preparar mi segundo doctorado, que será en Educación.

- ¿Con qué se le parte el corazón?

-Con las injusticias.

- ¿A quién expulsaría de esta sociedad?

-A todo aquel que no contribuya a que la sociedad sea algo mejor. Soy positiva y veo personas que hace cosas estupendas por los demás; eso me da mucha paz.

- ¿Cuáles son sus hobbies?

-La música, la lectura y cocinar. Leo de todo, ahora manuales de Educación. Estoy llevando el programa de innovación de catorce colegios de jesuitas; somos un equipo maravilloso, nos comunicamos "on line" y funciona muy bien. Es un grupo estupendo.

- ¿Tiene tiempo para hacer ejercicio?

-No soy nada deportista, más bien patosa, pero me gusta el agua; cuando puedo voy a nadar.

Foto Angel