Noticias / Kike Figaredo (p.1976) recibe la Gran Cruz de la Orden de Sahametrei
Es el mayor reconocimiento que Camboya da a los extranjeros en el país
Esta Noticia fue editada el: 26-03-2017

Kike Figaredo (p.1976) recibe la Gran Cruz de la Orden de Sahametrei

(La Nueva España)

Camboya rinde honores al jesuita gijonés Kike Figaredo

El prefecto de Battambang recibe la más alta distinción que concede el país a un extranjero por su labor en favor de los más necesitados

Luján Palacios - El jesuita gijonés Kike Figaredo atesora ya muchas distinciones, y hace apenas unos días obtuvo el mayor reconocimiento que Camboya da a los extranjeros en el país. Se trata de la Gran Cruz de la Orden de Sahametrei en la categoría de cooperación fraterna. Ya había obtenido la misma distinción en otras categorías "inferiores", pero la de ahora supone "la mayor, un reconocimiento muy grande a nuestras actividades por el desarrollo del país", señalaba ayer Figaredo desde Camboya.

Para el jesuita gijonés esta medalla significa "que el gobierno se da cuenta de que estamos aquí trabajando para la gente sencilla, fijándonos en los pobres y haciendo que este país tenga un desarrollo más integral, que todo el mundo tenga trabajo y un lugar para desarrollar sus capacidades, que la dignidad humana sea reconocida". La medalla llega además a la par que la inauguración de un centro en Battambang que Figaredo denomina como "de segunda oportunidad", toda vez que ha sido concebido para chicas que han sufrido violencia doméstica o han sido víctimas de tráfico de personas. Estas jóvenes tienen ahora un lugar para poder recomponerse y estudiar un oficio gracias al centro, fundado por Cáritas, entidad de la que Figaredo es el presidente en Camboya.

Ubicado en tierras de una parroquia, cuenta ya con 50 chicas, madres jóvenes y solteras muchas de ellas, que durante un año reciben formación profesional: desde costura hasta agricultura o artesanía y cocina. "Nos estamos fijando en empresas sociales, queremos que puedan encontrar trabajo en este tipo de iniciativas", señala el sacerdote gijonés. Así, "tenemos pequeñas tiendas, un restaurante y un centro de producción textil en el que se emplea a más de 100 personas, con la ayuda de Manos Unidas", recuerda Figaredo. Y ahora, más ánimo que nunca para seguir adelante.

 

Foto Angel