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Esta Noticia fue editada el: 02-04-2017

Entrevista a José Manuel Álvarez Gabeiras (p.1959) en la prensa

(Diario de Mallorca.es)

"A pesar de que me jubilo pronto, sólo dejaré de ser médico cuando me muera"

José Manuel Álvarez Gabeiras, médico de Sineu desde hace 31 años y exatleta, tiene intención de jubilarse dentro de cinco meses

PERE ROIG MASSANET. SINEU - José Manuel Álvarez Gabeiras. Médico de Sineu y exatleta. Nacido en Gijón en el año 1942 y afincado en Sineu desde hace 31 años, el "metge Manolo", tal como es conocido en la localidad del Pla, destacó en los años 60 como atleta de 400 y 800 metros, categorías en las que fue campeón de España. Tiene intención de jubilarse dentro de cinco meses.

—¿Cómo vivió la experiencia de ser campeón de España de atletismo? ¿Todavía le gusta el deporte?
—Efectivamente, me encanta el deporte. De hecho, además de ser médico de cabecera, estudié la carrera de profesor de deporte. Cuando era joven practicaba el atletismo y fui campeón de todas las categorías en este campo de 400 metros y 800 metros. Fui preolímpico y entre los años 60 y 64 fui becario de la residencia Blume. Lo viví con mucha alegría y satisfacción personal.

—¿Además del atletismo, practicaba algún otro deporte?
—Jugaba al fútbol con mis compañeros. De hecho, me encanta todo lo que sea deporte. Intento estar al día con el fútbol, el tenis, el baloncesto...todo tipo de deporte.

—¿De dónde nace su vocación como médico?
—Yo, en un principio, quería ser marino, porque mi abuelo paterno lo era y en cierta manera le admiraba por su oficio, pero mi abuelo le dijo una vez a mi padre que no se me ocurriera hacerme marino y que estudiase otra profesión. Y como tenía familiares que eran médicos, me decanté por el mundo de la medicina.

—Explique un poco su trayectoria como médico y enumere los sitios en los que ha ejercido esta profesión antes de llegar aquí.
—Empecé en Madrid. Luego, durante unos años, me fui a los Estados Unidos, donde me casé. Pero estuve poco tiempo. Regresé a Madrid porque en el Hospital de la Paz inicié la formación en el campo de la pediatría. No me terminaba de convencer, por lo que me incliné por la medicina primaria. En aquel momentos, cuando salías con el juramento hipocrático hecho te buscabas las castañas y en el mismo hospital que trabajabas te estabas preparando o especializándote en lo que más te gustaba.

—¿Por qué eligió Mallorca, y concretamente Sineu, para vivir?
—Fue una pura casualidad. En Asturias no había plazas, así que decidí irme a opositar a Pontevedra y aprobé. Posteriormente fui a Soria y de Soria llegué a Formentera. Allí me permutaron con otro compañero médico y me tocó Sineu. De eso ya hace 31 años, y me encantó. En poco tiempo me enamoré de Sineu, de su gente y costumbres.

—¿Cómo ve, en general, a la gente de Sineu, y principalmente a la juventud?
—La veo bien en general. Vivimos de forma muy global y el tópico de que si el mallorquín es cerrado no es cierto. Tal vez lo aparenta, pero en realidad es muy abierto. En cuanto a la juventud, la veo gris. Es verdad que vivimos un momento nada fácil para nadie, pero menos aún para ellos. No hay trabajo, y principalmente veo que los jóvenes están vacíos de valores. Se han perdido las buenas costumbres. El mundo ha cambiado y la juventud también.

—¿Se arrepiente de algo?
—No me arrepiento de nada.

—¿Qué cambiaría si pudiese elegir?
—No cambiaría nada en general, aunque tal vez sí cambiaría un poco el aspecto del deporte.

—¿Puede contar alguna anécdota que le haya pasado como médico de pueblo?
—Podría contar muchas, pero la que más me marcó un poco, por decir algo, fue el secuestro. Fue un día que recibimos una llamada para ir a visitar a un enfermo en un domicilio. La enfermera de turno y yo acudimos allí y cuando llegamos encontramos a un señor que iba uniformado de oficial y nos detuvo. Nos retuvieron un par de horas pero yo me percaté de que ese hombre padecía algún tipo de trastorno mental. No sé como lo hice, pero le convencí de que nos dejara marchar y lo conseguimos. En realidad no pasó nada pero ni a mí ni a la enfermera nadie nos quitó el susto. Cuando estuve en Sineu informé de la situación al cuerpo de seguridad y ellos actuaron.

—Otra faceta suya ha sido la política. ¿Le ha enriquecido como persona, cómo fue la experiencia?
—Ha sido una miniexperiencia pero sí fui un par de meses regidor del ayuntamiento de Sineu, y cabe decir que fui un regidor de rebote. Personalmente no me gusta la política, pero también comprendo que es una forma como otras para trabajar para la gente de Sineu. Pero personalmente no me convenció mucho. Estuve en las listas de UM, aunque ahora se diría Convergència per les IIles, con el que es el actual alcalde (Josep Oliver, Pavarotti). Y si me presenté fue porque en una de las fiestas con Pavarotti yo le mencioné que si algún día él se presentaba a alcalde yo iría en su lista y se ve que me cogió la palabra y así entré.

—¿Cómo persona y como médico, cómo ve el futuro de Mallorca por el tema de la crisis?
—Lo veo gris, la verdad. Nos quedan unos años difíciles, pero con mucha esperanza, aunque la pérdida de valores de la juventud y a veces la mala gestión de los políticos... Pero siempre hay que ver el pequeño rayo de luz en medio de la oscuridad.

—¿Qué hará cuando se jubile, o no quiere jubilarse?
—Dentro de cinco meses, si Dios quiere, me jubilaré, pero la verdad que aún no quiero pensar en ello, ya llegará. Tengo pensado hacer tres cosas, por un lado quiero dedicarme al cultivo, hacer huerto. En segundo lugar, a pesar de que me jubile, nunca dejaré de ser médico. Bueno, hasta que me muera, claro. Por tanto, seré consejero, ya que no ejerceré en el mundo de la medicina. Y la tercera cosa que quiero hacer es aprender a tocar un instrumento musical. Además de mis dos amores, que son la medicina y el deporte, tengo otro amor, que es la música, y ya de muy pequeño ya cantaba en coros en Asturias como lo estoy haciendo ahora, a mis edades, en el coro parroquial de Sineu.

 

Foto Angel