Noticias / Entrevista a Pablo Guerrero S.J. (p.1981) en la prensa
"Cuidar la familia es rentable económicamente y socialmente. La familia es la ONG más importante"
Esta Noticia fue editada el: 16-08-2017

Entrevista a Pablo Guerrero S.J. (p.1981) en la prensa

(La Nueva España)

PABLO GUERRERO | Coordinador nacional del área de familia de la Compañía de Jesús

"No me preocupa la bajada de bodas por la Iglesia de quienes querían contentar a la abuela"

"A una maltratada nunca se le puede decir "Aguanta mocina, por tus hijos": esa violencia es incompatible con nuestra fe ahora y en otro siglo"

I. Peláez - La sociedad avanza y con ello los modelos de familia. Esa realidad no es ajena a la Iglesia, que busca amoldarse a los cambios. Pablo Guerrero (Gijón, 1963), coordinador del área de familia de la Compañía de Jesús en España, es el director del nuevo Máster de la Universidad Comillas sobre "Pastoral de la familia".

- La sociedad está en constante transformación y, en consecuencia, también la familia. ¿Lo está la Iglesia?

-La familia es la institución humana más flexible y adaptable a las realidades cambiantes. Es la entidad humana más valorada, se ha sabido ir adaptando a los diferentes cambios, a veces ayudada desde fuera y otras no tanto. La iglesia no es ajena a eso, poco a poco ha ido evolucionando, conociendo y valorando más a la familia. Durante años parecía que era mejor ser sacerdote que formar una familia y ahora se ha caído en la cuenta de su importancia. La familia es un sujeto de evangelización, construye la Iglesia.

- ¿Es la forma de crear fieles?

-También. En todos los ámbitos, cuidar la familia es rentable económicamente y socialmente. La familia es la ONG más importante porque es sustento de los parados, es atención a las personas dependientes. Imagínese que en Asturias se perdiese ese sustrato de apoyo básico, los gobiernos no podrían llegar donde llega la familia. Llevado al ámbito de la evangelización es lo mismo. Sin sacerdotes la iglesia puede subsistir, como así sucedió por ejemplo en los países del telón de acero, pero sin la familia no.

- ¿Cómo convive la familia que propone la Iglesia con otros modelos existentes en la sociedad?

-Debemos crecer en respeto de unos a otros. Iglesia y sociedad nos vamos acercando y hemos aprendido a mirarnos sin prejuicios ni ideas preconcebidas. Lo que opinamos podemos exponerlo sin insultar, ni necesidad de demonizar otras opciones. Debemos crecer todos, como se está haciendo, en respeto y valorar otro tipo de opciones.

- ¿La puerta está abierta a incluir otro tipo de familias?

-La puerta de la Iglesia está abierta para todos. La gran palabra de "Amoris Laetitia" -la exhortación apostólica del Papa Francisco- es integración. Caminar juntos y ayudar a todas las familias. Incluso en aquellos modelos que no coincidan plenamente con el ideal cristiano, incluso con las familias que antiguamente se decía en situación irregular. Abierta a toda familia que esté en pacífica posesión de su relación. Debemos ir a una y eso lo ha subrayado el Papa. La puerta está abierta porque así lo dijo Jesús de Nazaret. Debemos preguntarnos siempre qué haría Jesús de Nazaret en este caso.

- ¿Esa pregunta no se la podrían haber hecho antes?

-Siempre se ha hecho esa pregunta pero no sólo a nivel eclesial. El concepto de familia en la sociedad del siglo XVIII no es el mismo que hoy. El mundo mejora, ¿hay cosas que mejorar? sí, pero es evidente que vivimos una situación de mayor libertad y humanización que en el Egipto de los faraones.

- ¿Los jóvenes se han alejado de la Iglesia?

-¿O ha sido la Iglesia la que se ha alejado de los jóvenes?

- Usted dirá.

-El Papa Francisco tiene claro el futuro y las dos áreas donde la Iglesia debe batirse el cobre. En este pontificado, la gran exhortación apostólica ha sido la familia y la segunda, el año que viene, serán los jóvenes. La Iglesia intenta acercarse y revisar su lenguaje, y cómo acercarse a la realidad. Pero el mensaje del evangelio sigue siendo válido para los jóvenes, estoy convencido. Otra cosa es si hemos acertado a contarlo.

- Ha descendido notablemente el número de matrimonio por la Iglesia. Hace quince años suponían el 73,1 por ciento del total y ahora sólo el 27%. ¿Cómo lo valora?

-Eso es un dato sociológico. Se casa menos gente en general. Si el descenso de bodas por la Iglesia es porque quien lo hace está verdaderamente concienciado, perfecto. El siglo pasado se casaba mucha gente por contentar o no dar un disgusto a su madre o abuela o porque las fotos eran mejor en la iglesia. Me preocuparía si ese descenso mantiene la misma tasa de divorcio. Si reducir el número significa que son matrimonios más auténticamente religiosos no veo ningún problema.

- "Disculpa todo, cree todo, espera todo, soporta todo", dice el Papa Francisco en la exhortación. ¿Absolutamente todo?

-Si la pregunta va por la violencia machista, no. Si te pega no te quiere. Lo que dice es que por amor eres capaz de entregarlo todo por la otra persona pero ahí no justifica nada. Por primera vez en un documento pontificio es clarísimo con la violencia de género. Lo primero que hay que buscar es la seguridad de la mujer y los hijos, hasta ahí podíamos llegar. No podemos dejar ninguna duda en eso. La Iglesia debe ser refugio y decir públicamente que maltratar a otra persona es absolutamente incompatible con nuestra fe y la forma de entender la realidad. El "aguanta mocina, por tus hijos" que se decía años atrás es absolutamente insoportable e inaceptable. En el siglo XXI y en cualquiera.

- ¿Por qué teniendo los medios para ello, la Iglesia no ha sido pionera en abanderar esos cambios?

-La Iglesia ha sido abanderada en el ámbito de la igualdad, de la fraternidad y la legalidad. Aunque esas palabras se las atribuyamos a la Revolución francesa. Pero la iglesia es pionera en eso, en atención a los refugiados, a los pobres. La hoja de servicios de Cáritas no la tiene ninguna otra institución en el mundo. Parece que en otros ámbitos va más a remolque, es cierto. Pero la Iglesia cuando habla lo hace para todo el mundo. El mensaje es el mismo en una zona rural de África que en una zona urbana de Estados Unidos. Lo que para unos es lento para otros lleva una velocidad vertiginosa. Pero necesitamos evolucionar más acorde con los tiempos.

- ¿Cómo?

-Con nuestra experiencia de siglos, necesita ser profeta y decir en esto se va mejor, pero en esto otro no. Debemos recordar lo que para nuestra fe es importante. No debemos imponerlo. Es el gran cambio de la Iglesia este siglo, ya no impone, ahora propone. Es fundamental que la gente acepte o rechace en libertad.

Foto Angel