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Esta Noticia fue editada el: 10-09-2017

Rafael Rodríguez «Rafa Kas» (p.1984) entrevistado en la prensa

(La Nueva España)

RAFA KAS | Músico

«En los Jesuitas canté "Las tetas de mi novia" y me salvó del lío Jorge "Ilegal"»

"Estuve en conflicto con mi padre desde el final de la infancia, pero le debo ser fan de la ópera desde los 5 años porque me llevaba al Campoamor"

Javier Cuervo - -Nací entre el 30 y el 31 de marzo de 1966, celebro el cumpleaños dos veces, en Gijón. Tuve una infancia muy feliz. El Coto era interesante, con un par de tipos a lo "El Vaquilla".

- ¿A qué se dedicaban en su casa?

-Mi padre, Jorge Óscar Rodríguez Carrasco, fue comercial, viajante, gerente de supermercado... Tuvo un problema personal que trajo su catástrofe laboral, no quiero hablar de ello, y mi madre tomó las riendas y sacó oposiciones a Hacienda.

- ¿Tiene hermanos?

-Jorge, tres años menor, militar. Fui un príncipe destronado y salimos con caracteres diferentes, pero ya liquidamos las diferencias. Soy un antimilitarista que respetaré a ese militar consciente de su misión, al que admiro. Es brigada, fue voluntario a Afganistán y a Bosnia, parece un armario empotrado a sus 42 años y es un combatiente. Yo también.

- ¿Cómo era su padre?

-Muy estricto. Estuvimos en conflicto constante desde el final de mi infancia. Nos unía el amor a la música. Por él soy fan de la ópera italiana desde los 5 años. Somos clase media baja e íbamos a Oviedo a las entradas ciegas con prismáticos. Antes de los 12 vi a Vicente Sardinero, Plácido Domingo, Mirella Freni, José Carreras en una "Bohème" y a Kraus en un "Werther".

- ¿Cómo es su madre?

-Ana María García Orviz tiene un sentido del humor excelente. En casa nunca hubo violencia, pero excedíamos los decibelios, no necesariamente riñendo. Ahora calmamos. Es mi mejor amiga, pero dice que la saco de quicio y que no volvería a vivir conmigo.

- ¿Qué rapacín fue usted?

-Revoltoso, pero no malo. Estudié 12 años en los Jesuitas y estoy muy orgulloso. Soy un agnóstico sin un mal recuerdo. No fui buen estudiante porque para interesarme necesito que algo me guste. Odié el latín y las matemáticas, que ahora me encantan.

- Recuerde el colegio.

-Empecé en 1973. Recuerdo el asesinato de Carrero Blanco y la muerte de "Cerillita" porque no tuvimos clase. Al principio íbamos de excursión y cantábamos el "Cara al sol" y luego hubo una transición con la gente dividida. En los 80 llegaron profesores que pedían que no los llamaras "padre" sino Nacho, Velasco, creo, y Manolo Soto. Nacho fue misionero y abrió mi opción de agnosticismo. No obligaba, decía "piensa tú".

- ¿Y en casa?

-Eran de derechas y católicos a muerte mortal. Mi padre era muy conservador y yo, de izquierda desde el principio. Tuve una adolescencia conflictiva, no me sentía encajado, con enfrentamientos notables con mi padre, al que quiero y no guardo rencor.

- Cuente.

-Suspendí cuatro para septiembre y me metió de mozo de almacén en el supermercado. Lo tomé como mi primera experiencia laboral. Salía a las ocho del supermercado en La Calzada y corría en la bici hasta la piscina del Chas, que cerraba a las nueve. Un día, al llegar a la puerta, el conserje me dio el recado de que había olvidado algo y debía volver. Me cagué en Dios y regresé. El conserje contó lo de la blasfemia a mi padre, que me arreó una hostia que me empotró. La última que recibí y mi primer amago de irme de casa. A mis 17 años quiso engancharme otra hostia, lo paré de frente y le dije "nunca más... olvídalo".

- Sus inicios en la música.

-Mi abuela materna, Matilde, vasca de Tolosa (Guipúzcoa), vivía en la plaza del Seis de Agosto, donde me quedaba cuando tenía problemas en casa. Era reservada pero cariñosa y comprensiva. Tocaba a veces una mandolina que había vuelto de Cuba. Me enseñó los primeros trastes. Supe después que era virtuosa del piano cuando la vi tocar en casa de mi tía Cristina. Cuando descubrí a "Emerson, Lake and Palmer", ella admiraba a Palmer. A los 14 años me regaló una guitarra española y un manual de acordes.

- Su gusto por la música empezaría antes.

-Leía todo, Julio Verne, "El Coyote", Agatha Christie y la revista del Círculo de Lectores, donde vi la portada del "Rock and roll music" de "The Beatles". El día que cumplí 10 años mi madre me dijo en Simago que escogiera un regalo. No me interesó ningún juguete y señalé esa cinta de los "Beatles". La puse en casa, sonó "Twist and shout" y todo cambió. Mi amigo Willy era de Elvis y yo de "The Beatles" e intercambiábamos los gustos.

- ¿Cuándo empezó a tocar en grupos?

-De los 14 a los 20 años llevé la guitarra conmigo a todas partes. A los 16, en la "Fiesta del bocata" de los Jesuitas, debutamos con unas versiones que habíamos ensayado Rafa, de La Calzada, y unos amigos del Cerillero. Sentí un pánico escénico atroz. En 1981 entró en mi vida el punk-rock y la rebeldía y me acerqué a "Siniestro Total". Entonces fue el robo de la guitarra eléctrica.

- ¿Qué es eso?

-Unos gitanillos robaron en el colegio una guitarra eléctrica que me habían prestado. Propuse hacer un concierto en el Paraninfo, cobrando entrada, para pagarla. Vinieron amigos y me vi en la obligación de cantar "Las tetas de mi novia", de "Siniestro Total", lo que provocó un serio revuelo y problemas con los profesores. Me libró Jorge Martínez.

- ¿Jorge "Ilegal"?

-Estaba en "Madson". Lo conocí a mis 15 años. Me tomó como pupilo. Me enseñaba cosas con la guitarra cuando nos encontrábamos. Cuando el robo fue Jorge, no mi padre, quien, supercorrecto, pidió explicaciones al director... si estaban asegurados.

- ¿"Las tetas de mi novia" era una canción o sabía de qué hablaba?

-Era fantástico haciendo amigos, pero se me deban mal las mujeres. Se me daba bien el judo y lo dejé porque perdí un combate con una chica que tenía 14 años, estaba desarrollada y no sabía por dónde cogerla. Fui muy tardío.

- ¿Cómo era ser adolescente en los 80?

-Realmente bueno. Tenía varias pandillas. Fumé el primer canuto con 16.

-"Tratamiento Anticaspa".

-A Willy, Javier Estrada, Nacho Orejas y a mí nos encantaba el punk británico. Íbamos de cuero y cadenas al Tik a ver pinchar a Jose el Punky. Decidimos hacer un grupo. Nacho tenía más voluntad de hacer punk, a mí me gustaban otras cosas y fusionar. Eso nos separó. Ganamos el concurso de maquetas de 1984. La banda se deshizo y quedé con la espinita y el nombre. Con la nueva formación hicimos el primer bolo en Trisquel.

-¿Qué hacía en la vida civil?

-Suspendí la selectividad y pasé un año en una academia muy buena y descubrí que no era tan rebelde, que me rodeaba gente fantástica y quería tenerla más cerca.

-¿Seguía siendo tímido con las mujeres?

-No, un grupo, una guitarra y una cerveza zanjan los problemas de los apocados feúchos. Mi primer polvo fue en el campus de Biológicas de Oviedo, horrible experiencia. Luego mejoró con amigas comprensivas.

- ¿Y las drogas?

-Tomé LSD para expandir la mente, como Harrison y Lennon. Desde julio de 1985 me había metido 40 tripis y bien, pero en Nochevieja, en vez de medio, tomé uno y medio, que estaba cortado con estricnina. Me entraron miedos y la taquicardia me llevó a casa. Con el ruido de la tiritona despertó mi padre. Quiso reñirme y lo mandé a tomar por culo. Le extrañó y llamó al médico. El doctor me miró la pupila, que estaba como el faro de la punta de Liquerique. Estaba de buenas y dijo: "Se le fue la mano con el champán".

- Adiós tripis.

-Sí, pero días después fumé un canuto y volvió el mal viaje. Un psiquiatra me recetó lexatín, pero tenía que tomarlo cada poco porque me entraba miedo a morir, a envejecer, a infartar. Carlos Muñiz, de lo mejor del mundo, muy canutero, me llevó con un loco de la pandilla, que acabó en un psiquiátrico, a abrir una puerta en una mina clausurada en León. Los dos eran espeleólogos. Fuimos en un R-8, al conductor le gustaba derrapar y dimos contra un pretil. Salí del coche, bote de pastillas en mano, y 50 metros más abajo vi un coche estrellado. Miré el coche, miré el bote, lo lancé al precipicio y se me quitaron los miedos. Tenía 20 años.

 (La Nueva España)

"Nadie toca mejor que cuando está sereno, debo controlar el alcohol"

«"Tratamiento Anticaspa" llegó a Madrid en un Seiscientos en el que cabían el grupo y el equipo, y en la segunda canción ganamos al público»

Javier Cuervo Gijón - Rafael Rodríguez García (Gijón, 1966), Rafa Kas, ha sido bajo y guitarra de "Tratamiento Anticaspa", "Kashmire", "Güextia", "Esquil y los Mures", "Ilegales", "Desperados", "Toreros Muertos", "La Unión", "Alphaville", "Electric Playboys", "Fe de Ratas" y "O"funk"illo". Estudió en los jesuitas de Gijón, descubrió a "The Beatles" con 10 años, a los 14 su abuela le regaló una guitarra, a los 16 le fascinó el punk. Vive en Cimadevilla, soltero, con un gato que se llama "Gato".

-¿Por qué Rafa Kas?

-Por las taquicardias no tomaba nada estimulante y bebía Kas de manzana. Cuando la Fonográfica Asturiana iba a grabar el disco de "Tratamiento Anticaspa", Fredo, batería y bajista, vio que todos nos apellidábamos Rodríguez, Fernández, García. Él se sacó Ron del cuarto apellido, a Inocencio, que bebía vino de tetrabrik, le puso Chencho Mol, de molécula gramo. Al niño le tocó ser Rafa Kas.

- ¿Qué estudió?

-No acabé Filología Inglesa en Oviedo. Estaba cómodo en la cafetería con mi guitarra y jugando al mentiroso y al mus. En febrero de 1986 firmamos con la Fonográfica y pensé: "Esto es lo que quiero hacer".

- ¿Cómo lo hizo?

-Empezamos a codearnos con "La Raza del Ático", "Modas Clandestinas", "Yola", "Fuera de Serie", "Esquil y los Mures" y "Los Locos". Éramos los pequeños.

- Llegaron a Madrid.

-En un Seiscientos en el que cabían el grupo y el equipo, después de un bolo en Segovia. Acabamos en El Templo del Gato, donde encontré a Taladriz, otro músico, y me presentó al dueño, Arturo, asturiano, y a su socio y pareja, un uruguayo. Nos dieron una fecha.

- ¿Qué tal les fue?

-Llegamos tarde, pero a partir de la segunda canción, los ganamos y quedamos dos días más. El tercer día explica por qué no "triunfé" en el show bussiness.

- Cuente.

-Paco Trinidad, ex de "Ejecutivos Agresivos", me ofreció un disco en una multinacional, pero sin contar con la banda. Le dije: "Vale, pero a partir de ahora igual no cuentas tampoco con tus intestinos porque estoy a punto de sacártelos de una patada, gilipollas". Me gusta mucho ese momento fanfarrón mío. Soy de banda, tengo cierto liderato pero me gusta delegar.

- "Tratamiento Anticaspa" se acabó en 1988.

-Fredo perdió la fe en sí mismo. Es camionero, acaba de tener un hijo y no ha vuelto a tocar la batería. Luisfer se fue a Ensidesa.

- ¿Cómo entró en "Ilegales"?

-Estaba con "Esquil y los Mures" y su brillante repertorio de José Campa cuando recibí una llamada de Jorge Martínez. Quedamos y me ofreció ser bajo: "Rafilla, éste es tu momento. Tienes una semana para ensayar un bolo en Fraga". Era 1989.

- ¿Qué tal ese bolo?

-Un desastre. Fue mi primer bolo profesional, había miles de personas, un "ampli" empezó a echar humo, retiramos y Jorge empezó a cagarse en todo con una violencia desmesurada. Segunda salida, igual. En la tercera salida iba hecho un flan, lo hice mal y acepté su bronca. Luego todo encarriló. Jorge tiene una exigencia férrea y somete a mucha presión. "Ilegales" es muy duro y había muchas drogas.

- ¿Jorge es difícil?

-Tuvimos roces, pero soy algo de él, fijo. Hay que aprender a leerlo. Una vez tocamos en Fuerteventura para la legión y empezó a decir que su banda funcionaba como la legión y al que no le gustaba se iba a la puta calle. Se me hincharon los cojones y le dije: "Jorge, mides 1,88 y yo 1,70 mal contado, pero te voy a dar una hostia que vas a caer de frente. Y me piro". Algo le hizo sentirse incómodo y salió detrás de mí: "Rafilla, yo no hago las filas para que se queden en la barra". Me entró la risa y entramos.

- Dos años en "Ilegales".

-Jorge paró la banda y me fui con "Desperados" de guitarrista rítmico, a Madrid. Me sentí incómodo con Fernando Martín y yo consumía mucha cocaína. En una sesión de 93 fotos sólo valió una en la que no tenía la mandíbula mirando a la oreja. Mi historia con las drogas fue corta pero abusiva. Tengo un comportamiento altamente adictivo para todo. Probé la farlopa en 1987 y del dinero que gané el primer año en "Ilegales" gasté un millón de pesetas en coca. Dejé de comprar pero me invitaban y consumía más.

-Dejó las drogas a los 25.

-En noviembre de 1991, el día en que murió Freddie Mercury, al que estaba pinchando en el Club Ya"sta de Madrid. Me reventó la nariz y regué de sangre los platos. Camino a casa recapacité, la coca me sentaba como el culo y decidí dejarla de un día para otro.

- ¿Es "doping" de músicos?

-Funciona para aguantar viajes en gira, pero nadie toca mejor que cuando está sereno. Cambié la coca por el alcohol, pero no quiero volver a un escenario mamao.

- ¿Tiene lagunas?

-Agujeros negros. Me gusta el alcohol, pero no lo busco y sé que tengo que mantenerme bajo control. Aguanto mucho. Andreas, voz de "O"funk"illo", me contó que me vio en la habitación del hotel ruso en pie con un chupito de vodka y tres rusos muertos del pedo. En la seguridad del aeropuerto me comí las dos puertas de cristal del control.

- Vida sentimental.

-He tenido nueve relaciones, la mayoría satisfactorias. La cuarta salió mal y es mi gran pecado inconfesable, siete años con una tía superinteligente y capaz, pero el sexto entré en crisis.

- ¿Qué pasó?

-Pensé que se me acababa el arroz y resulta que tengo para todas las falleras de Valencia. Sentía que follaba a punta de pistola. Una noche, leyendo en la cama, ella "Bomarzo", de Mujica Láinez, y yo "Las memorias de un amante sarnoso", me empecé a descojonar cuando Groucho Marx cuenta el fin de una relación como "ir a la feria y disparar a la máquina de los patitos cuando está parada". Fui una puta mierda. El que falla soy yo.

- Siga su balance.

-La sexta fue con una muy joven porque me zampé la crisis de los 40 como un gilipollas. La novena, superpasional, acabó fatal. Ahora no sé dónde estoy. Soy enamoradizo. Tengo una sola vida y no me gustaría perder algo gordo que noto cuando me enamoro. Hace años que no miento en una relación.

- "Toreros Muertos".

-No los entendí hasta el concierto de despedida. Javier López de Guereña me explicó que su vínculo era Frank Zappa. Comprendí su dadaísmo y soy zappatista.

- "La Unión".

-Colaboré con Rafa Hernández en el arreglo de una canción para su ópera rock. El 28 de diciembre, de doblete, oí un mensaje en el contestador para que fuera a una reunión con "La Unión" en la oficina de Rosa Lagarrigue. Fueron dos años de giras internacionales. Estaba muy sano, de gimnasio y buen desayuno.

- ¿Por qué salió?

-En un concierto en Las Ventas, en gira con los majísimos "Maná", Mario me dijo "me siento fatal. Haz todos los solos porque no me tengo". El concierto pareció que era de Rafa Kas y "La Unión"". A Rosa Lagarrigue no le pareció bien. De ella aprendí mucho de este negocio, también la parte que no me gusta.

- Volvió a Oviedo.

-En 1999 Rubén Moll me llamó para los talleres de Pedro Bastarrica y vine. Madrid decaía, yo tenía una relación estable aquí y tocaba con "Fe de Ratas".

- "O"funk´illo".

-Son mi banda fetiche, con mejor repertorio, los más divertidos y un desafío musical constante. Los Bao son mi familia y Pepe, bajista, el mejor solista.

- ¿Qué tal siente que le ha tratado la vida hasta ahora?

-Me siento bastante afortunado, con errores y vivencias acumuladas y aceptación del demonio interior. Me echo en cara algún momento de esa cuarta relación. Acepto mis debilidades, trato de no juzgarme con dureza excesiva pero sin ser condescendiente. Me gusto poco, hago cosas bastante feas, no soy un ejemplo para mí mismo, salvo en la capacidad de salir adelante.

 

 

 

 

Foto Angel