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«Un ejemplo de "bien y buen hacer" que destacó más "por sus obras que por sus palabras"»
Esta Noticia fue editada el: 27-10-2017

La despedida al P. Treceño en la prensa

(La Nueva España)

La Inmaculada despide al padre Treceño, modelo de "fidelidad, espíritu y memoria"

El jesuita, fallecido a los 104 años en Salamanca, recibió un homenaje en el centro educativo al que dedicó 71 años a las dos semanas de su muerte

I. Peláez - "Fidelidad, hondura espiritual, coherencia, constancia, espíritu de sacrificio y con una memoria prodigiosa". Así recordaron ayer en el colegio de la Inmaculada al jesuita Gumersindo Treceño Llorente, que dedicó 71 de sus 104 años de vida a este colegio y que falleció en Salamanca el pasado 15 de octubre. Fue este sacerdote un ejemplo de "bien y buen hacer" que destacó más "por sus obras que por sus palabras" cuidando y supervisando, año tras año, a numerosas generaciones de alumnos en el centro educativo.

Las loas a Gumersindo Treceño, consiliario de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Inmaculada, las pronunció el también jesuita Inocencio Martín Vicente, que ofició una misa en su recuerdo acompañado por los jesuitas José Manuel Peco y Manuel Rodríguez Carrera. Martín Vicente compartió con los asistentes a la homilía su último encuentro en Salamanca con el padre Treceño. Fue el 22 de agosto. "Estaba jugando al dominó junto a otros tres compañeros y dominaba la escena, a uno le decía, «no pongas esa ficha ahí que me ahorcas» o a otro le recordaba «sal que te toca a ti»; estaba feliz y contento", confesó Martín Vicente aunque no fue su única revelación al respecto.

(El Comercio)

Despedida al padre Treceño en la iglesia de los Jesuitas

ELCOMERCIO.ES - La iglesia de la Inmaculada acogió ayer por la tarde el funeral de Gumersindo Treceño, jesuita fallecido a los 104 años el 15 de octubre. Treceño estuvo vinculado 71 años al colegio gijonés, donde se ganó el cariño de cuantos le conocieron. Así se evidenció en un funeral oficiado por Inocencio Martín Vicente, con la participación del coro de padres del colegio. Treceño llegó a Gijón en 1944, como profesor de Francés, la materia que siempre impartió, juntó a la de Apologética (Religión) durante varios años.

 

Foto Angel